d) Resumen de los distintos niveles
de transiciones a tener en cuenta para los cambios trascendentales de cara al
futuro.
Nos encontramos en la era de informes económicos, estudios, predicciones y
un sinfín de intentos de analizar datos para intentar prever el futuro
económico y social próximo.
Varios estudios realizados últimamente coinciden en que las tradicionales
estrategias a largo plazo de las empresas irán desapareciendo, dando lugar a
estrategias de duración máxima de un año incluyendo en las mismas revisiones
trimestrales. La velocidad a la que cambia la economía exigirá que los recursos
humanos sean cada vez más el factor clave de las empresas: El encontrarnos
situados en terreno tan cambiante y a semejante velocidad, obligará a las
empresas a disponer de un personal preparado para tomar decisiones, realizar
propuestas de estrategia ó de cambio de las mismas. Será necesario crear
equipos totalmente capacitados para actuar, analizar situaciones y ofrecer
soluciones en cada sector de la empresa. La única forma de conseguir un equipo
de estas características es la inversión continua en formación y en I+I+D.
Habrá que tener en cuenta que ya no será suficiente con aplicar una partida
anual a la formación y el I+I+D, sino que habrá que lograr que la formación
fluya a través del trabajador hasta los resultados finales del ciclo de producción. Ello supondrá en varios casos el
tener que delegar o subcontratar servicios de expertos a ciertos niveles de
diseño de estrategia.
Centrándonos en los aspectos generales a tener en cuenta podríamos hacer la
siguiente clasificación:
- Revalorización: Las políticas económicas deben estar enfocadas a aumentar el valor social y medioambiental de nuestra sociedad y para ello es necesario tener en cuenta una revalorización generalizada donde los precios de mercado reflejen los costes y beneficios reales tanto sociales como medioambientales.
- Redistribución: Es necesario plantear una redistribución de los bienes y riqueza con el fin de lograr una mayor equidad social. Ello también implica una redistribución del tiempo .
- Reequilibrio: buscar un equilibrio más justo y enfocado a una sociedad más justa y equitativa. Mediante la redistribución se podrán buscar nuevos equilibrios basados en la economía real. Las instituciones y estructuras políticas y sociales deben enfocar sus esfuerzos en esta dirección y al mismo tiempo la sociedad debe percibirlas como suyas, y no como organismos ajenos o paralelos a su funcionamiento.
4. Relocalización: Replantear la toma de decisiones de forma que sea lo más local posible. Las
decisiones cuanto más locales, resultan más efectivas, adecuadas, y aceptadas.
Trabajar con la UE para que este trasvase de poder a nivel local sea posible.
A nivel de producción sería vital realizar un
análisis sobre qué productos es mejor producirlos a nivel local, cuáles a nivel regional,
nacional ó internacional.
El criterio
a seguir en este análisis sería el de garantizar en algunas áreas el mayor
nivel de autosuficiencia local, combinada con la regional, nacional e
internacional en otras.
Lo “grande” no es siempre la mejor opción así como
tampoco es siempre la opción de lo más “pequeño”. Lo que realmente necesitamos
es tener escalas apropiadas para cada caso y el poder de decisión sobre esta
cuestión.
5. Recualificación: Teniendo en cuenta el tema de la relocalización
es necesario tener presente el tema de recuperar algunas actividades y conocimientos en
desuso; empezando desde la agricultura hasta la fabricación. La cuestión sería
conseguir que seamos menos pasivos en términos de consumo y producción, ganando
en autonomía.
El hecho de ganar en poder de decisión a nivel
local, basado en la participación activa, es mucho más eficiente en el caso de
tener bien informados a los ciudadanos, en cuanto a qué es aquello que
enriquece y fortalece la economía local y también en lo que se refiere a
aquello que posibilita que los servicios públicos sean capaces de alcanzar los
mejores resultados.
6. Adaptación
de los impuestos: Para pasar de
los impuestos aplicados a bienes “positivos” (ej. el trabajo ) a aquellos “negativos”
como la contaminación o la especulación a corto plazo, necesitamos nuevas tasas
variables. De este modo conseguiremos que todo aquello que tenga costes
sociales o de medio ambiente sea reflejado en los impuestos y en el precio
final de esos bienes. Conseguiremos que los costes y precios finales sean un
reflejo fiel del coste real de dichos bienes. Al mismo tiempo, conseguiremos
que esos bienes que hasta ahora no tenían ningún tipo de carga impositiva
respecto a estos resultados negativos sociales y de medio ambiente, a partir de
este cambio, no sean tan rentables de producir o llevar al mercado, y ello
obligaría a replantear o modificar estas formas de producción .